“Tesorito”, un encuentro con otro ser.

La relación vincular, cuerpo a cuerpo con el caballo,  cómo camino de desarrollo personal.

 

           La vida me trajo el regalo de conocer a Ana, quien me brindó la posibilidad de conocer a Tesorito. Un caballo al cual ella viene acompañando hace años en un proceso de amor y muchos aprendizajes. Para mí, fue la oportunidad de responder a un llamado interno, a re-conectar con toda una etapa de mi vida en la que fui, allá en mi tierra, creciendo con caballos...

 

            Os comparto aquí algo de este bello encuentro basado en lo vincular, como lazo de unión, conocimiento y reflejo de una misma.

 

            El acercamiento. Llegar y verlo, darnos el tiempo para la mirada, para esa primera toma de contacto. Hola, aquí estoy. Te reconozco, me hueles, te veo.

            Ir hacia un espacio conjunto dónde el movimiento libre se hace lugar. Entrar en el silencio, en la observación. Ana nos acompaña. Envuelta en memorias vivas que comienzan a surgir en mi, ella me pregunta que me provocan los caballos. Detenimiento, le respondí. Un lugar dónde puedo estar presente, escucharme y ver cómo responde el otro, ser paciente, disfrutar de la calma. Siento que los caballos de alguna manera me colocan ahí, para poder acercarme respetuosamente a ellos y ver si ellos también se acercan. Algo similar  me pasa hoy con l@s niñ@s.

            Salimos a andar al paso, su ritmo, el mío, nuestros latidos, comenzamos a entretejer un vínculo, experimentando la dimensión del lenguaje corporal. Lo siento manso, cercano...me encuentro relajada, conectada.

            Entramos a otro lugar para que Tesorito pueda pastorear mientras continuamos acortando la distancia. Poco a poco profundizamos en el contacto. Más allá de mis manos, entrego mi torso, mi peso, él se queda, espera, recibe, también da. Lo abrazo, silencio... andamos a un mismo ritmo. Experimentamos el espacio físico, el lugar que cada un@ ocupa y necesita. Me coloco de manera  de dejar abierto dicho espacio.

            Luego lo convoco a que me siga. Tesorito sigue prendido a la hierba mientras yo busco el momento y las formas de captar su atención.  Interesante la dinámica que se abre: no quiero forzarlo pero de alguna manera es necesario que yo actúe con cierto mando. ¿Qué me produce?  Ana entra en escena y me explica, acompañando con su cuerpo, cómo se realiza el mando desde la confianza y seguridad, diferente  al mando con una marcada autoridad. Cómo juega el hecho de la confianza mutua, de lo vincular, de velar por el bien del otro y del efecto espejo.

            La escucho, lo vivo. Todo se integra y para mí es como una danza vital que no puedo dejar de relacionar con mi hacer profesional y vivencias personales. Una misma, el otro, el cuerpo, el movimiento, la confianza, la escucha, el diálogo el contacto y mucho más.

            Transcurre el tiempo y algo se aflojando, algo se va soltando en mí. He llegado hasta él, él ha llegado hasta mí, nos relacionamos. Lo peino, lo lavo, su cuerpo me dice que sí...volvemos a andar juntos, siento lo que se ha creado entre nosotros, siento el amor.

            Poco a poco nos vamos separando, despidiendo en un cuidadoso desenlace que deja huella, agradeciendo.

 

            Mientras transitaba esta vivencia, inevitablemente resonaba en mí lo recorrido con la Danzaterapia. Mi forma de estar, de crear espacios de confianza para la expresión, de acompañar, ya sea a una persona o a diversos grupos con los que trabajo, de tejer y sostener vínculos, de ser cuerpo, presencia, tierra, agua, fuego, aire. El caballo de alguna forma me mostró, el lugar dónde hoy me hallo, con mis miedos, posibilidades, aprendizajes y virtudes. La relación conmigo misma y con los demás, l@s niñ@s, las familias, los adultos, las personas con diversas capacidades.

 

            Una experiencia de crecimiento personal, un viaje, dónde mi historia, mi presente, mis formas de ser, relacionarme y acompañar, confluyeron en este único encuentro.

 

Gracias Ana García Sánchez, por este regalo,

por compartir desde tú cálida presencia y bondad.

Gracias Tesorito por tu manera de ser y estar.

 

Erica Borzese

 

Danzaterapeuta

 

 

Visita la web de Ana para conocer su bonito trabajo.

www.crecimientopersonalconcaballos.blogspot.com