Testimonio de una usuaria sobre sus vivencias con la Danzaterapia

 

 

 

Cuando era pequeña el colegio me provocaba estrés. Los profesores hablaban y no me enteraba de nada. Lo mismo sacaba insuficientes como sacaba sobresalientes... 

 

Me gustaba bailar, era mi pasión. El ballet? un desastre...gira a la derecha y yo giraba a la izquierda...a veces no acababa de entender lo que se me explicaba...

 

Pero, daba lo mismo. Siempre he tenido y tengo en mi habitación láminas de las Bailarinas de Degàs. En casa bailaba y bailaba, encerrada en la habitación.

 

Quien no ha sido alguna vez Billy Elliot?

 

Es cierto que no soy Pavlova. Perdonen, ni lo soy ni lo quiero ser. Con los pañuelos de colores me relaciono con aquellos compañeros de colegio, con los vecinos, con los amigos y les bailo.

 

Bailo mis penas, mis alegrías, mis amores... a mi cabeza acuden colores. Tal vez, rojos, azules, amarillos o rosas...y emociones.

 

La primera vez que bailé acompañada de la música de Gladiator mi gran enfado por un amigo...creo que sólo llegué a balancearme, tapandome el corazón con las manos y los ojos cerrados...pero bailé. Al día siguiente, tenía una llamada perdida de él...

 

Mi trabajo es monótono y aburrido. Superior a mi...no sabía cómo vencer el tedio...bailé un mantra y me pareció que aquel ritmo lento y repetitivo era hermoso...

 

Miedos que he dejado sobre el parquet; depresiones que me hundían día a día y que el baile me dió la oportunidad de poner firmemente las manos en el suelo para no seguir cayendo y para tomar impulso y levantarme...

 

Amores que me han abandonado y a los que les he bailado; amores con los que bailo con los ojos cerrados...; o tal vez, de bailar con los ojos abiertos, observándome para aceptar mi cuerpo...

 

La danzaterapia me da la oportunidad de expresarme con el movimiento del cuerpo, de autoconocerme...nadie me juzga, ni yo misma; nadie me exige ningún movimiento que el que me sale sólo espontáneo...de andar despacio cuando el ritmo es enérgico; de hacer de mis limitaciones nuevas oportunidades...la propuesta de bailar Guillermo Tell tumbada en el suelo con las piernas al ritmo de la música y una espontánea coreografía de giro de piernas...fue un a manera distinta de bailar Can-Can "con las piernas hacia arriba" y qué bailarina no ha soñado con ello!!!

 

Gracias Erica por el trabajo tan minucioso que estás llevando a cabo.

 

Paz Carrasco

Abril de 2014

 

Gracias Paz!

 

 

 

 

 

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